Situado en una tranquila calle donde confluyen los barrios de Trafalgar, Justicia y Almagro, este piso se encuentra en un edificio señorial construido en 1949, que conserva intacto el encanto de la arquitectura clásica madrileña. El inmueble dispone de un portal representativo, ascensor original de madera y una elegante escalera de mármol con barandilla de latón dorado.
La vivienda cuenta con 204 m² construidos según catastro, destacando por la amplitud y generosidad de todas sus estancias. El hall de entrada actúa como eje distribuidor, separando de forma funcional la cocina, la zona de descanso y la zona social. El salón, con chimenea, disfruta de una magnífica entrada de luz natural gracias a sus dos grandes ventanales y se comunica mediante puertas correderas con el comedor, creando un espacio ideal tanto para el día a día como para recibir invitados. Desde el hall se accede también a una estancia actualmente utilizada como despacho o living room, con doble puerta, que permite una conexión fluida tanto con la zona social como con la cocina. La zona de descanso se compone de dos dormitorios y dos baños, siendo el principal en suite. Uno de los dormitorios cuenta con una agradable terraza desde la que se disfrutan vistas despejadas a edificios emblemáticos del entorno, aportando una sensación de calma poco habitual en pleno centro de Madrid. La vivienda dispone de portero físico, calefacción individual, aire acondicionado por conductos, gastos de comunidad de 192 € mensuales y IBI de 1.900 € anuales.
El barrio de Justicia es uno de los más atractivos y sofisticados de Madrid, conocido por su mezcla de historia, vida cultural y estilo contemporáneo. Antiguamente vinculado a instituciones judiciales y palacios aristocráticos, hoy se ha convertido en una de las zonas más deseadas de la capital.
Sus calles albergan galerías de arte, estudios de diseño y boutiques independientes, especialmente en torno a Barquillo, Almirante y Conde de Xiquena, consolidando al barrio como un referente creativo. La oferta gastronómica es igualmente destacada, con restaurantes de autor, cafés con encanto y locales emblemáticos que conviven con propuestas más modernas y cosmopolitas.
A pocos minutos se encuentra la Plaza de la Villa de París, uno de los espacios verdes más elegantes de la zona, ideal para pasear o disfrutar de un ambiente tranquilo rodeado de edificios históricos. Su proximidad a otros parques y zonas verdes del distrito refuerza la calidad de vida del entorno.
En definitiva, una vivienda única que combina amplitud, elegancia y una ubicación privilegiada en uno de los barrios con más personalidad y proyección de Madrid.